L-Glutamina: Inmunonutriente

Se trata de un aminoácido muy abundante en el cuerpo humano. Si bien no se considera como “esencial”, en caso de carencia o de un consumo excesivo del mismo, su déficit entraña problemas de diversa índole para la salud. Por ello se considera que resulta “semi esencial” para el organismo.

Dado el papel esencial que juega en las células del Sistema Inmunitario, se le considera un auténtico “Inmuno nutriente”: constituye el sustrato energético de los linfocitos y los macrófagos implicados en la defensa del organismo frente a agentes infecciosos diversos.

Desde el punto de vista químico, se trata de un aminoácido de 5 átomos de carbono que contiene un grupo amino en el carbono terminal. Presenta como peculiaridad el que se puede transformar en otro tipo de aminoácido (de la misma familia) por un juego de intercambio de grupos amino. De esta forma, se garantiza que las células tengan Energía optando por múltiples rutas de síntesis de ATP.

El organismo utiliza la L-glutamina como fuente de Nitrógeno principalmente, y en menor medida, de Carbono. Así se garantiza la homeostasis interna y

también la capacidad de resistencia frente a diversos tipos de agresión (microbiológica, estrés, traumatismo, etc).

Los tejidos que más ampliamente consumen este aminoácido son: el músculo, el hígado, los linfocitos y las células del epitelio intestinal (enterocitos). En este último caso, desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la barrera intestinal manteniendo indemnes las uniones estrechas entre las células.

¿Qué beneficios aporta la L glutamina al organismo?

La L-glutamina es el aminoácido no esencial más abundante del organismo, lo que da una idea de su ubiquidad y múltiples funciones que puede realizar. Entre ellas podemos destacar las siguientes:

  • Fuente de energía de los enterocitos y mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal:  sin este combustible, no es posible mantener la integridad de la barrera intestinal. Una barrera intestinal permeable conlleva el riesgo de paso de sustancias tóxicas al torrente sanguíneo, entre ellas partículas de alimentos no digeridos, lipopolisacáridos de bacterias Gram negativas, metales pesados, toxinas, virus, hongos, bacterias entre otros. Esto hace que se genere una inflamación crónica de bajo grado con importantes repercusiones sistémicas, tales como aumento de la incidencia de enfermedades autoinmunes, depresión, cáncer, infecciones crónicas

latentes, trastornos metabólicos, alteraciones del sistema hormonal y otras.

  • Precursora de la síntesis del Glutation: importante sustancia antioxidante que ejerce una protección frente a las Especies Reactivas del Oxígeno, contribuyendo a una correcta detoxificación de las células
  • Precursora de neurotrasmisores cerebrales: tanto excitatorios de la actividad neuronal (Acido glutámico) como inhibidores (GABA).
  • Interviene en la síntesis de la prolina, molécula esencial para la síntesis del colágeno y con ello resulta muy apropiada para la correcta cicatrización de las heridas
  • Ejerce un importante papel como transportador no tóxico del Nitrógeno
  • Se trata además de un precursor de la neoglucogénesis a nivel hepático
  • Aumenta la expresión de las “proteínas del choque térmico”, reparando con ello el daño de los tejidos
  • Precursora de la síntesis de purinas y pirimidinas esenciales para la formación de ácidos nucleicos
  • Fuente de energía de las células inmunocompetentes: A nivel de los Linfocitos contribuye a su proliferación y maduración, así como a la formación de citoquinas anti inflamatorias. En cuanto a los

Macrófagos, constituye la principal fuente de ATP como energía para la fagocitosis de agentes infecciosos

¿Cuáles son sus principales indicaciones?

Vistas las múltiples funciones enunciadas, resulta evidente que se comporta como un aminoácido esencial en aquellas situaciones de carencia (ya sea por un déficit en su aporte nutricional o por un exceso de consumo).

El estrés, el trauma quirúrgico o las infecciones implican un consumo exagerado que puede conllevar a un agotamiento de las reservas hepáticas y musculares. Por otra parte, una dieta pobre en proteínas o descompensada también genera un riesgo de carencia de este importante aminoácido.

Ahora bien, las entidades clínicas mejor estudiadas para esta sustancia son la potenciación del sistema inmunitario, por una parte, y por otra, su importante papel en el tubo digestivo.

Sistema Inmunitario:

Como se ha comentado, la L-glutamina constituye el sustrato energético preferido de los Linfocitos y de los Macrófagos. Estas células son grandes consumidoras de este aminoácido, incluso en ausencia de infección:

  • Linfocitos: requieren grandes cantidades de la misma para poder proliferar y madurar, así como para poder expresar citoquinas de

diversa naturaleza. En este caso, la L-glutamina actúa como un donante de Nitrógeno para la síntesis de nucleótidos y de NAD.

  • Macrófagos: en este caso la emplean para la producción de ATP como sustrato energético durante la fagocitosis de agentes extraños.

Por otra parte, también está implicada de forma indirecta en la síntesis de Óxido Nítrico ya que promueve la síntesis de su precursor inmediato, esto es, la L-arginina. Dicho gas (NO) está implicado no solo en la vasodilatación de los vasos sanguíneos, sino que también se comporta como un agente anti infeccioso como especie reactiva de oxígeno cuando se combina con otros derivados del oxígeno, potenciando así la destrucción de microorganismos nocivos.

Es por ello que, en situaciones de compromiso del Sistema Inmunitario como estrés, inmunodeficiencias de diversa naturaleza o incluso infecciones activas (como el COVID en la presente pandemia), se hace necesaria más que nunca la suplementación. Además, se ha demostrado el papel de la L-glutamina con regulador epigenético de diversas vías de transducción de señal, en concreto a través de la fosforilación de proteínas que conllevan a la activación del factor de transcripción nuclear NF -kapabeta o la vía MAPKS de activación de quinasas, ambas implicadas en la progresión de la infección viral por SARS 2 COVID.  En el caso concreto de infección por COVID se recomienda una dosis de 4 a 5 gramos diarios.

En caso de pacientes hospitalizados, resulta esencial suplementar al enfermo con glutamina unos días previos a la intervención médica y mantener dicha suplementación durante la estancia hospitalaria con objeto de prevenir las infecciones nosocomiales tan temidas (las “infecciones de hospital”). Una dosis diaria de medio gramo parece ser efectiva evitando dicho riesgo.

Otras indicaciones posibles son: las infecciones crónicas, prevención de infecciones virales (como por ejemplo COVID en asociación con otros suplementos, especialmente vitamina D a altas dosis y ácidos omega 3), mejora de la inmunidad de mucosas (respiratoria, intestinal)

Aparato Digestivo

Juega un papel de primer orden en la corrección del Síndrome del Intestino Permeable, actuando como un verdadero “pegamento” entre las células manteniendo la integridad de las uniones estrechas entre los enterocitos. En situación de estrés metabólico, el organismo es incapaz de sintetizar este aminoácido, y por ello en estas situaciones su aporte resulta esencial.

Se trata del principal combustible de la célula intestinal, y con su asimilación ésta es capaz de producir energía en forma de ATP.

En pacientes sometidos a Nutrición Parenteral Total durante largos periodos de tiempo (como pacientes sedados en UCI), se produce una atrofia de la mucosa gástrica que conlleva a un síndrome de malabsorción que limita una

normal nutrición enteral posterior. Se ha constatado que la suplementación con L-glutamina puede mejorar la integridad de la mucosa digestiva y con ello evitar las complicaciones derivadas de una mala absorción de nutrientes esenciales.